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Claves arqueoastronómicas del arte y la religión prehistórica: regla de tres
05 febrero 2004 a las 16:52
Numero de lecturas: 1843
Resumen. En esta comunicación, explico a los miembros de Mensa, mi hipótesis del significado de los diferentes motivos artí­sticos: de humanos, animales, antropozoomorfos, objetos, signos geométricos y abstractos presentes en el arte rupestre y en otras obras de arte mueble, realizadas desde la prehistoria hasta principios de época histórica y en culturas primitivas, tras haberme dedicado a investigar durante siete años, bajo un enfoque interdisciplinar, su significado.

Tras integrar los resultados de las aportaciones parciales de mis estudios en trece campos, propongo que las obras de arte simbólicas manifiestan un fundamento astronómico. Y así­ tanto las agrupaciones escénicas complejas que combina: animales, antropozoomorfos, humanos, objetos, vegetales, geométricos,Å  o bien las representaciones artí­sticas aisladas tendrí­an carácter simbólico y se identificarí­an con constelaciones. Según mi hipótesis los varios motivos artí­sticos reflejados en escenas simbólicas, corresponderí­an a las agrupaciones estelares que aparecí­an sobre el horizonte mirando al norte en determinado momento del calendario astronómico arcaico.

INTRODUCCIÓN

Mi hipótesis sobre el significado del arte prehistórico se basa en aplicar una sencilla regla de tres a las afirmaciones, que ya realizan de manera separada, diferentes arqueólogos, mitólogos, historiadores y astrónomos, sobre las obras de arte más arcaicas legadas por nuestros ancestros de la prehistoria: de las "Venus" Paleolí­ticas realizadas desde el año 30000 adne (antes de nuestra era), de las figurillas femeninas Neolí­ticas realizadas desde el año 10000 adne y de las pinturas o dibujos en piedra (petroglifos, geoglifos,...) de animales, humanos, objetos, motivos geométricos y abstractos,.... realizadas desde el año 15000 adne hasta principios de época histórica.

Afirma el arqueólogo José Marí­a Blázquez (1991, 77): "Las mencionadas figuras femeninas, con el sexo y los senos bien diferenciados, tienen sin duda un sentido mágico y religioso relacionado con la fecundidad humana."... "Se trata de las directas ascendientes de las diosas-madres del Neolí­tico y precedentes de todas las diosas de la fecundidad, ya se llamen Isthar, Astarté, Tanit, Isis o Hathor de épocas históricas."

Dicen los mitólogos, en palabras del más insigne de todos ellos: Josep Campbell (1991, 242): "la Diosa es la única divinidad visualizada en aquel entonces." Es decir la exclusividad de figurillas femeninas reflejarí­an que durante toda la prehistoria existí­a el monoteñ­smo religioso.

Y el mismo Campbell manifiesta de las pinturas de animales en las cuevas Paleolí­ticas francesas (1991, 342): "En el gran santuario de Lascaux, lleno de cámaras -que se ha llamado «la Capilla Sixtina del paleolí­tico»- se ha hecho manifiesta una experiencia de la divinidad, no como en Chartes o en el Vaticano en figuraciones humanas (antropomórficas), sino en animales (teromórficas)."

Por lo que se deduce que las representaciones de animales (teromórficas) representan a la única Diosa adorada en principio. A propósito de ello comenta Andrés Ortiz-Osés (1982, 32) de la Diosa Mari (nombre de la Diosa Madre Naturaleza adorada por los vascos) y las diversas pinturas o grabados de animales en cuevas vascas prehistóricas: "Barandarián llega a apuntar ciertas correlaciones entre la Diosa y las figuraciones animales rupestres."

Pero no sólo la Diosa se identifica con los animales, sino también con otros atributos. Y así­ lo confirma el historiador Jacques Pirenne (1982, 39): "Probablemente la misma evolución se operó entre todos los pueblos, pues, cosa curiosa, todos han dado a la diosa madre los mismos atributos ... ella es la vaca, la leona, la gata; es también la vegetación y como tal venerada en forma de árbol al que todas las religiones antiguas han conservado como «árbol de vida»"

O sea que los motivos artí­sticos de animales y vegetales, además de figuras femeninas, representan a la Diosa que adoró la humanidad durante 25.000 años.

Por otro lado los astrónomos saben que las representaciones artí­sticas de animales son representaciones de constelaciones desde la prehistoria. Lo confirma la declaración de Menzel y Pasachoff (1990, 138): "Textos cuneiformes y artefactos procedentes de la civilización del valle del ñ‰ufrates sugieren que el león, el toro y el escorpión estaban ya asociados a constelaciones en el año 4000 antes de Cristo."

Por lo que aplicando una sencilla regla de tres: si las imágenes artí­sticas prehistóricas de animales representan a la Diosa y además representan constelaciones, entonces la Diosa, representada en imágenes de animales, se identifica con las constelaciones animalí­sticas.

Y esta asociación es lo que supone mi descubrimiento trascendental del significado del arte prehistórico. Mi hipótesis es que los diferentes motivos artí­sticos reflejarí­an constelaciones identificadas con la Diosa, tanto las imágenes de animales como el resto de motivos artí­sticos.

Mi descubrimiento de que los motivos reflejados en obras de arte reflejan constelaciones, surgió tras dedicarme cinco años a una apasionante investigación interdisciplinar en trece campos: arqueologí­a, antropologí­a, mitologí­a, religión, psicologí­a, prehistoria, sociologí­a, etnologí­a, astronomí­a, historia,... culminado el 24 de agosto de 1997, y desde entonces me propuse buscar la relación exacta.

Mi descubrimiento se inició al estudiar la pintura de cazadora Capsiense de Damaraland, Rodesia del Sur / Zimbabwe Dibujo 1 del IV milenio adne, al descubrir que no sólo representaba una constelación, sino que reflejaba además la protagonista mortal de la historia religiosa de la agricultura.

La figura central es una cazadora que se desplaza a zancadas, lleva cinturón, arco, flechas, flor y está rodeada de animales y humanos. Primero descubrí­ que la cazadora representaba la constelación Paredro (llamada así­ por mí­ para la época matriarcal y conocida en las actuales Guñ­as de Estrellas con el del cazador Orión con el que fue bautizada en Grecia a principios de la época histórica, paredro de la Diosa Artemisa). Y se desplaza a zancadas reflejando que la constelación se va al ocaso (va a morir una vez al año "al atardecer" por el oeste).

Evidencia que la cazadora se identifique con la constelación del cazador Orión Dibujo 2 porque lleva cinturón, metáfora formal que alude a la estrellas que se alinean en medio del resto de las estrellas de la constelación Orión / Paredro, que están ordenadas de forma que dibujan un pentágono unido a un trapecio por su base, con tres estrellas en lí­nea recta a modo de cinturón que le estrangulara la cintura (llamadas El Cinturón).


Y después deduje que esta cazadora es la antecesora del cazador / cazadora virgen / pastor / guardiana de rebaños / héroe / heroñ­na, protagonista mortal de la historia de la vegetación de la religión agrí­cola, cuya mitologí­a fue heredada de las civilizaciones precedentes matriarcales. E identificada con los paredros mortales (de sexo masculino o femenino) de la Diosa Madre, que recibirá diferentes nombres en época histórica: Adonis / Atis / Britomartis / Cora / Dumuzi / Eshmund / Europa / Gugalanna / Osiris / Tammuz / Orión / (Jesús) /...

Según los mitos históricos de las religiones agrí­colas mistéricas, la historia de la agricultura está protagonizada por un paredro mortal (semilla) de la Diosa Salvadora (y Exterminadora) llamado: Atis, Adonis, Britomartis, Europa, Orión,... y según leyendas de los panteones históricos morí­a debido a un jabalí­ o escorpión o toro (semilla es enterrada y muere para germinar / resucitar). De estos seres mortales dice Shahrukh Husain (1997, 79): "En estos mitos agrí­colas el hijo representa la semilla enterrada, hasta que reaparece con la forma de planta que comienza a brotar. Las plantas maduran hasta ser cosechadas y el ciclo entero vuelve a representarse."

Y para el que es apropiado la reflexión de los enciclopedistas de la E. U. I., Tomo 40, (1988: 476) referido a la muerte del paredro de la Diosa Artemisa el cazador Orión a manos de la misma: "Los astrólogos alejandrinos decí­an que Orión, estando de caza con Artemisa..."... "y ésta lo castigó haciendo salir del suelo un escorpión que le mordió y le causó la muerte. Esta leyenda tiene estrecha relación con el hecho astronómico de que, cuando el Sol entra en Escorpión, va al ocaso la constelación de Orión."

O sea que el mito de la muerte del cazador Orión, paredro de la Diosa, que traducí­a mí­ticamente la historia de la agricultura, se refleja en la situación estelar ilustrada en Mapa 1, que en época arcaica tení­a lugar el atardecer del 14 de febrero, hoy 1 de mayo, tras el ocaso del Sol, cuando se producí­a el ocaso de la constelación Orión / Paredro (la muerte del héroe Orión) y el orto crepuscular de la constelación Escorpio (animada por la Diosa Artemisa en su función Exterminadora):


Configuración estelar del atardecer del 14 de febrero arcaico, hoy 1 de mayo, cuando se iba al ocaso la cons. Orión / Paredro y aparecí­a Escorpio, reflejado con la metáfora mí­tica de la muerte de Orión a causa de escorpión


Y situación estelar que anunciaba además la época de siembra de semillas de la primera época agrí­cola antes de la primavera, cuando se producí­a el ocaso crepuscular de la constelación Orión / Paredro (semilla) y el orto de la constelación Escorpio (jabalí­, escorpión, toro).

E igual significado tendrí­a otras obras de arte prehistóricas, cuyas motivaciones eran simbólicas. En palabras de Clottes (1995, 64): "En los casos de los aborí­genes australianos, de los indios de América y de los bosquimanos de ñfrica del Sur, el arte rupestre tiene objetivos religiosos o mágicos; el artista comunica mitos y leyendas.".



De las que son ejemplos las cazadoras prehistóricas levantinas representadas en escenas artí­sticas desplazándose a zancadas (la constelación Paredro / Orión va al ocaso al atardecer) junto a jabalí­s, otros animales y figuras humanas.

La cazadora de Els Secans, Teruel (Dibujo 3, a) junto a figuras femeninas = constelación Las Pléyadas, jabalí­ = constelación Escorpio.



Pero mi descubrimiento de la relación entre los diferentes motivos de las obras de arte y las constelaciones (con metáfora formal, o funcional, o semántica, o analógica,...), es un hecho conocido por otros pueblos primitivos aún hoy dí­a, en ciertas áreas del sur del Pací­fico, que conservan memoria viva de tradiciones de la Edad de Piedra.


Arponeadores = constelación Centauro (Divinidad masculina) arponeando a un pez con mamas (Diosa)


Por ejemplo, según información aparecida en la revista Sky publicada en septiembre de 1997 y conocida por mí­ en junio de 1999, algunos aborí­genes australianos saben que los motivos de sus obras de arte, tienen un significado astronómico. Así­ Roslynn Haynes (1997, 73) afirma refiriéndose a una pintura del pueblo Yirrkala de una "escena de caza" animalí­stica Dibujo 4, en la que aparece un tiburón persiguiendo a una raya: "A tribal bark painting representing the Southern Cross and its Pointer Stars, Alpha and Beta Centauri. This depiction from Yirrkala shows the stars of the Southern Cross (a stingray) being chased by the Pointers (a shark)." (Siendo tanto la figura del tiburón identificado con la constelación Centauro, como la de la raya identificada con la constelación de la Cruz del Sur, figuras animalí­sticas personificaciones de sus Divinidades).

En otra pintura del pueblo Groote Eylandt Dibujo 5, aparece la figura que está siendo arponeada como un pez con mamas (identificada con una Diosa), por figuras masculinas-Centauro (identificados con Divinidades masculinas).

Manifiesta Roslynn Haynes, en el citado artí­culo (1997, 72-73): "Rather, astronomical knowledge was used to make predictive correlations with natural events important to the group's survival (such as the availability of particular foods or changes in weather conditions)."

Y en (1997, 74): "Like many primitive cultures, the Aborigines saw the heliacal risings of bright stars or constellations as indicators of seasonal events."... "Arturus appearing in the dawn sky prompted the Aborigines of Arnhem Land to begin harvesting spikerush for fish traps and baskets." O sea que la reaparición matutina / levantamiento heliaco de la estrella Arturo anuncia la recolección de determinado vegetal y de la misma manera el ocaso crepuscular de otras estrellas o constelaciones, anuncia otras etapas de la vegetación.

Y añade Haynes en (1997, 74): "Without any technological means of controlling their environment, the Australian Aborigines depended completely on the cycles of the natural world for survival. Not surprisingly, their interest in the stars was not in extraordinary occurrences, such as supernovae or comets, but in regular patterns. Aboriginal legends have "humanized" cosmic phenomena by associating them with the behavior and motivation of the tribal group."

De manera que tanto las escenas de arte de la prehistoria como las de pueblos primitivos tendrí­an carácter simbólico y astronómico: reflejarí­an con diferentes tipos de metáforas, diferentes posiciones de las constelaciones y los fenómenos coincidentes, que anuncian diferentes etapas del crecimiento de la vegetación.



CONCLUSIÓN

De nuestra exposición se deduce que nuestra hipótesis de que las obras de arte de nuestros ancestros de la prehistoria, reflejarí­an mitos asociados a constelaciones, cuando ocupaban determinada posición del calendario arcaico, constelaciones animadas por las Divinidades, cuya finalidad era controlar y asegurar el alimento y por tanto la supervivencia, en función del crecimiento de la vegetación a lo largo del año, dependiente de los fenómenos cí­clicos, en coincidencia con las constelaciones cí­clicas, es apoyada por afirmaciones aisladas de ciertos pensadores y por las creencias de ciertos pueblos primitivos australianos.



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"El mundo es un laberinto inesplorado para el hombre que subyace de forma durmiente en la gran inmensidad del universo y Ramma su creador, Ramma señor de las estrellas, del gas, del helio y los cuerpos etereos"
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